La
oración de entrada ―al colegio donde trabajo― de este martes 10 de marzo comenzaba
con el siguiente texto evangélico: “En aquel tiempo, acercándose Pedro a
Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que
perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces,
sino hasta setenta veces siete.”
(Mt 18, 21-22)
La oración continuaba con la parábola del texto de
Mateo, pero yo quise parar aquí y preguntarles a mis alumnos si nuestra
obligación era perdonar hasta 70 veces 7, y les hice la cuenta en la pizarra.
