"Tres días al año brillan más que el sol: el Jueves Santo, el Corpus Christi y la Ascensión"
Esta costumbre tiene sus
orígenes en el seno de una comunidad agustina situada cerca de la ciudad belga
de Lieja. El Señor le manifiesta interiormente a santa Juliana de Mont
de Cornillón Su deseo de que se instituyese una fiesta litúrgica en honor a la
Eucaristía, lo que fue comunicado a su obispo y a otras personas que, con el
tiempo, tendrían poder decisorio en la Iglesia (como el futuro papa Urbano IV).
Corría el pontificado de
Urbano IV cuando en una localidad italiana situada al norte de Roma acaeció el
admitido como el milagro de Bolsena
(1263 o 1264): durante la celebración de una misa, celebrada por un sacerdote
que tenía dudas sobre la autenticidad de la consagración, al partir la Sagrada Forma, salieron
de la misma unas gotas de sangre que fueron empapando el corporal. El 8 de
septiembre de 1264, el papa instituyó para toda la Iglesia la fiesta del Corpus Christi. La fijó para el jueves
después de la octava de Pentecostés. A partir del siglo XIV se hicieron bastante
comunes las procesiones, respondiendo el pueblo con la creación de capillas y
altares del Santísimo Sacramento.
Estas procesiones se hacen
tanto en las grandes ciudades, como en barrios periféricos de estas. Ayer pude
asistir a ambos tipos sin salir de la ciudad de Cartagena. Por la tarde tuvo
lugar la misa previa oficiada por el Obispo de Cartagena, D. José Manuel Lorca
Planes.
Nuestro Señor, que está todo el año esperándonos en el sagrario, se digna visitar nuestras calles.
Por la mañana participé en
la misa y procesión del barrio de Canteras, presidida por su párroco, D. Juan Rosique.
Algunos le prepararon un altar en sus casas. Le piden al Señor sacramentado que haga morada en ellas y les bendiga con su presencia.
El Corpus de Cateras terminó con el rezo de la Salve a Nuestra Señora.
Esta es una muestra de la riqueza de la Iglesia.